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RAZONES PARA IR EN BICICLETA AL TRABAJO

ciclsta andando en bicicleta

Se trata de una tendencia que, aunque crece lentamente, cada vez siguen más personas en la urbe. Según un informe de la Comisión Europea, la mitad de los viajes en automóvil son de menos de 5 km; distancia muy asumible para hacerla en bicicleta en 30 minutos tranquilamente, incluso, en grandes ciudades.

Ir en bicicleta al trabajo no supone gasto económico; tampoco de tiempo, si pensamos en los interminables atascos o en la búsqueda de aparcamiento para el coche, cada vez más difícil y costoso. Nos trasladamos por la ciudad sin emitir ruido y sin contaminar, algo a tener muy en cuenta.

Hablemos de los beneficios para la salud: con solo 10 minutos al día de bicicleta, mejoran articulaciones, músculos y sistema circulatorio; y con 60, baja notablemente el peso, es decir 210 Kilocalorías cada media hora. Así lo confirma una investigación de la Universidad de Colonia (Alemania), publicada en la revista “Tráfico y seguridad vial” hace menos de un año.

Hay personas que no se atreven por miedo al tráfico; en algunas ciudades, hay guías ciclistas que organizan rutas ‘colectivas’ para acompañar a los principiantes y cada vez más entidades municipales facilitan recursos como bicicletas, mapas, aparcamientos, etc.

No olvidemos que los ciclistas circulan en un vehículo más, con derechos y obligaciones, como los demás ciudadanos; deben ser respetados por los peatones y conductores de coches, motos y autobuses. Al igual que deben respetar las normas y señales y ser sancionados por las infracciones, tampoco pueden utilizar auriculares conectados a reproductores de sonido, usar el teléfono móvil, consumir alcohol, estupefacientes.

Es cierto que son los conductores más vulnerables, por lo que deben conducir con cuidado, prever situaciones difíciles y evitar los choques, que les resultarían más dañinos que a los demás.

Podemos inscribirnos en algún programa municipal para usar las bicicletas públicas, cuyo coste es bajo, o adquirir una bicicleta. Cualquiera sirve, aunque en ciudad no son adecuadas las de carretera (poco robustas) o las de montaña (requieren mucho esfuerzo); pero se pueden cambiar las cubiertas para adaptarlas. Hay modelos urbanos estupendos, incluso plegables para introducirlas en el interior con facilidad.

Como equipamiento, aconsejamos unos reflectantes (sobre todo, para la noche) una luz delantera y trasera y un timbre para avisar de nuestra presencia a los peatones. El guardabarros evita que nos manchemos; el protector de cadena, que se enganche la ropa y el sistema antirrobo que nos la roben. Otros accesorios interesantes: el cesto, la pata de aparcar y kit básico de reparaciones. Aunque el casco no es obligatorio, reduce mucho las lesiones en caso de accidente.

Ropa cómoda, preferentemente de algodón. En invierno, ropa de abrigo flexible, que no nos impida la movilidad. Los zapatos con suela de goma resbalan menos que los demás.

Preparados y animados para circular por la ciudad hacia nuestro trabajo, asegurémonos de nuestra ruta, para circular con seguridad. Vayamos por calles secundarias, que siempre tienen menos vehículos y con menos velocidad; son más seguras y están menos contaminadas. Salir con el tiempo suficiente nos evitará tener que correr para llegar a tiempo.